“Nací con una extraña habilidad: La capacidad para ver lo que ningún ser humano ha podido ver en su vida. En mi cabeza está todo mezclado: Las imágenes, los sonidos, los aromas. Necesito recordar, ordenar todo lo que ha ocurrido hasta este momento. Recordar quién soy.”

Con estas palabras comienza el prólogo de la última joya de PS3, y como su protagonista, yo también debo de poner en orden los sentimientos que ha despertado en mi Beyond: Two Souls (me niego a llamarlo en ese spanglish con el que nos lo quieren vender), y quedaos con lo de “sentimientos”, porque indudablemente es el pilar del juego. Nos encontramos ante la obra mas intimista del polémico David Cage, que después de ese thriller desbocado que nos trajo con Heavy Rain, se propone ahondar aún mas si cabe en la psique humana con una historia menos frenética que la de su antecesor pero con un calado mas profundo.

Beyond: Two Souls reflexiona sobre la vida y la muerte, todo desde la peculiar óptica de su creador y a raíz de una importante pérdida que sufrió en su vida; para ello nos pone al control de Jodie y su inseparable compañero Aiden, el cual es un ser etéreo conectado indivisiblemente a ésta desde el día de su nacimiento y que marcará su vida de forma decisiva, a veces para bien, a veces para mal, pero siempre con un cierto halo protector.

Beyond: Two Souls sigue la fórmula jugable de su antecesor, a medio camino entre aventura gráfica y película interactiva al mas puro estilo Dragon’s Lair. Manejamos a Jodie con un control completamente 3D, (decid adiós al movimiento tanque de los protagonistas de Heavy Rain) mientras que en determinados momentos del juego podremos controlar a Aiden, pudiendo movernos libremente por el escenario e interactuar con objetos, con otros personajes o incluso resolver puzzles intercambiando entre ambos, dando así lugar a toda la acción del juego mediante los particulares quicktime events a los que nos tiene acostumbrados su creador; ya sea para abrir una puerta, tomar una decisión o para cubrirnos y disparar.

La historia se nos va desgranando en forma de capítulos no lineales, los cuales al principio pueden generar cierta confusión pero una vez vayamos avanzando en la historia (y gracias a la ayuda de una linea temporal al principio de los mismos) se nos desvelarán poco a poco todas las vivencias de la protagonista a modo de puzzle que debemos montar en nuestra cabeza, y lo que es más importante, nos darán motivos para seguir jugando, ya que el juego no tiene un objetivo claro al principio, serán las incógnitas generadas gracias a este tipo de narrativa las que nos mantendrán enganchados hasta el final, con sus altibajos pero dando lugar a momentos emotivos, cotidianos, traumáticos, incluso alguno que marcará la vida de la protagonista para siempre, dando motivos suficientes para llegar a su sorprendente final, donde las palabras del principio cobran todo el sentido y justifica de nuevo el uso de ese ritmo tan particular a la hora de narrar la historia del juego.

En el plano técnico es de sobra conocido que Quantic Dream no escatiman en gastos y más teniendo la talonera de Sony respaldándoles, pero ¡qué carajo!, con su trayectoria se lo han ganado a pulso. Para dar vida a los personajes han optado por actores de Hollywood de sobra conocidos como Ellen Page en el papel de Jodie Holmes o Willem Dafoe como Nathan Dawkins (el científico mentor de la protagonista), las interpretaciones de los actores (impecables) junto con el pulido acabado gráfico consiguen arrancarnos alguna sonrisa y muchas lágrimas o a lo mejor soy yo que cuando lo jugué me pilló en “esos días”.

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No obstante este es el punto más importante del juego (junto a su guión) y es que el principal aliciente de esta obra consiste en empatizar con su protagonista y sufrir sus aventuras y desventuras codo con codo. De hecho puede parecer fácil; actores de Hollywood unido a las más puntera técnica de captura de movimiento, ¿que podría fallar?, pues todo a priori, me explico: cuando un personaje artificial intenta parecerse lo máximo posible a uno real se puede caer de lleno en el “valle inquietante”, que básicamente consiste en que cuanto más real intente parecer, el más mínimo fallo en animación, modelado, lip sync, movimiento de los ojos, etc, puede echar a perder todo el trabajo e incluso producirnos rechazo hacia dichos personajes, pues bien, se puede decir que Beyond: Two Souls se da un paseo por dicho valle y sale de él por méritos propios, algunos personajes chirrían más que otros, pero los principales, los que de verdad importan, consiguen sumergirnos en la historia y llegar a un nivel de acting tan bestia que una simple mirada nos ofrece más información sobre dicho personaje que su propio DNI.

El perfecto doblaje al castellano es otro de sus puntos fuertes, no es solo por el gran trabajo de sincronización labial o lo bien adaptado que está, es que en detalles como la diferenciación de cada canal en un sistema 5.1 a toda leche funciona a la perfección, voces, fx y música suenan en conjunto sin machacarse entre ellos a pesar de la contundencia de según que sonidos y dejando en todo momento hacer su trabajo a la música, ¡y qué pedazo de música!
La increíble banda sonora totalmente orquestada y dirigida por Lorne Balfe con la colaboración de un tal Hans Zimmer (guiño, guiño) es la guinda al cocktel de sensaciones que ofrece esta obra, de corte muy cinematográfico, como todo en este juego que combina perfectamente con cualquier escena, consiguiendo realzar cada situación del juego como ese toque de orégano que no puede faltar en cualquier pizza.

Como único fallo destacable que encuentro en el título que nos ocupa, sería la poca repercusión en el transcurso de la historia que tienen algunas de nuestras decisiones o acciones, lo cual está muy bien disimulado y a no ser que lo juegues varias veces tomando diferentes caminos o que te propongas buscarle tres pies al gato recurriendo a cargar consecutivamente el mismo nivel y explorar todas sus posibilidades, pasará totalmente inadvertido. Aunque realmente le perdono esto cuando veo los cojones que ha tenido su creador a la hora de plasmar situaciones que NUNCA antes había visto en ningún videojuego, incluso llegando a algunos niveles de denuncia y crítica en la que sin hacerse el iluminado ni ir de Michael Moore te dará puñetazos de realidad en la puta cara casi sin despeinarse y con todo el halo paranormal que desprende su historia como handicap adicional.

Otro fallo sería que esperaras de este título algo que no es, olvídate de combos, puntería, o agilidad, puedes jugar tranquilamente tumbado, aunque según que capitulo te pondrá en alerta, y por ello la experiencia no se verá mermada, hay quién opina que esto es una tara tratándose de un videojuego, a lo que yo respondo:
“Ok!, compra el último shooter de moda y disfruta de todas sus “innovaciones”, pero si buscas algo diferente, te apasionan las buenas historias o si ya jugaste Farenheit o Heavy Rain y te gustaron, lánzate a por él, sin dudarlo. Y sí, también puede ser que no te guste el orégano.”